Reportaje: Los Nazis que salvaron a los judíos
Los Nazis que salvaron a los judíos
Por: Oliver Johnson Adedeji 3ºESO-C
Todo el
mundo piensa que los Nazis son malvados pero hay algunos que salvaron a algunos
judíos, Albert Battel y Max Liedtke son dos salvadores.
Albert
Battel, que nació en 1891 y murió en 1952 hizo un acto muy valeroso el 26 de
julio de 1942, los habitantes de la ciudad polaca de Przemysl fueron testigos
de algo muy especial. Un comando de las SS iban hacía el gueto judío de la
ciudad. Los SS estaban con el plan Aussiedlung, el siniestro eufesmismo para
matar judíos en los campos de concentración. De repente, los SS no pudieron
entrar al gueto por el puente del río San porque Albert y Max con su pelotón
del ejército alemán les impedía el paso. La SS insistía y al final, ese pelotón
tuvo que abrir fuego sobre sus compatriotas.
Albert
Battel, nacido en Klein-Pramsen, en Alemania en 1891, luchó en Primera Guerra
Mundial y tras eso, se unió al Partido Nazi en 1933, nunca fue un seguidor
demasiado ferviente, hasta tal punto que era considerado amigo de los judíos
porque un amigo suyo era de esa religión.
Al
estallar la Segunda Guerra Mundial, fue enviado, como teniente a Przemysl, como
adjunto del mayor Max Liedtke. Battel, era muy amigable con los judíos, en
especial con el doctor Duldig, antiguo compañero suyo de la universidad y fue
amonestado por estrecharle la mano en público. A principios de 1942, Battel
inventó una excusa diciendo que eran muy valiosos para la Wehrmacht. Liedtke y
Battel, no eran nazis convencidos en la guerra ni un militar de carrera, eran
reservistas movilizados.
Este
caso levantó ampollas en el seno del partido Nazi. La investigación secreta
llegó a Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS. Una copia fue enviada a
Martin Bormann, jefe la cancillería Nazi y mano derecha de Adolf Hitler, había
una carta en la que exigía, al terminar la guerra, Battel fuera expulsado del
Partido y sometido a juicio. En septiembre de ese mismo año, el mayor Liedtke
fue apartado de su cargo en Przemysl y enviado al frente oriental, con el 1º
Ejército Panzer, seguramente como castigo.
Battel
salvó a un centenar de familias judías(unas 240 personas), que trasladó al
cuartel de la Wehrmacht, alojándolos en sus barracones, custodiados por el
ejército alemán hasta julio del 44,fecha en la que los soviéticos reconquistaron
la ciudad. No tuvieron tanta suerte el resto de los judíos(unas 23000
personas), que fueron trasladadas a Belzec, y de allí unos pocos sobrevivieron.
Unas 400 gracias a grupos polacos de resistencia como el Armia Krajowa o la
Zegota.
Battel,
que en ningún momento supo de la investigación a la que había sido sometido, fue
licenciado del ejército en 1944 debido a un problema cardíaco y regresó a
Breslau. Hacia el final de la guerra se alistó en las Volkssturm, las milicias
ciudadanas creadas como último recurso para tratar de detener a la desesperada
el avance de las tropas aliadas. Cayó prisionero de los soviéticos y, tras ser
liberado, fue sometido a un proceso de desnazificación, como otros antiguos
miembros del partido, y se le prohibió ejercer la abogacía. Albert murió en
1952 en Hattersheim, cerca de Frankfurt. Liedtke, también cayó prisionero de
los rusos. Condenado por supuestos crímenes de guerra contra la URSS, murió en
un campo de prisioneros en 1955.
Lo
sucedido en Przemysl no saldría a la luz hasta años después de la muerte de sus
protagonistas, gracias al trabajo de Zeev Goshen, un abogado israelí que dedicó
gran parte de su vida a investigar el Holocausto. EL 22 de Enero 1981, Albert
Battel fue nombrado de manera póstuma como Justo entre las Naciones, la
distinción que el gobierno israelí otorga a aquellos que, sin ser judíos,
prestaron ayuda de manera desinteresada a los judíos durante la persecución
nazi. Liedtke recibiría el mismo nombramiento el 24 de junio 1993. La fundación
que les reconoció se llama Yad Vashem.
Wilm
Hosenfeld, era otro oficial nazi, pero que ayudó a los judíos polacos
incluyendo a Wladyzlaw Szpilman, un pianista. En noviembre de 1944,los nazis
estaban reacondicionando una casona abandonada para ser usada como un cuartel
general. El mando lo tenía el capitán Wilm Hosenfeld, recorría los recovecos de
esa antigua casa mientras tomaba notas y planeaba la refacción cuando se
encontró sorpresivamente frente a un sujeto vestido con harapos, flaco,
mugriento, de larga barba negra y apariencia de haber sufrido muchas
privaciones.
Era
Wladyslaw Szpilman, un judío que venía escapando de los alemanes desde hacía
años, y que por haber sido un artista conocido y muy querido por los polacos
que lo escuchaban en la radio Varsovia, recibió ayuda de muchos de ellos que se
arriesgaron por protegerlo. La situación se fue agravando tras el levantamiento
del gheto de Varsovia. El uniformado, le dijo que le enseñase su escondite y le
sugirió disimular mejor el acceso a la buhardilla para no correr el riesgo de
ser hallado. Hosenfeld le daba de comer durante un mes. Y tras la guerra, fue
capturado por los rusos y Szpilman intentó ayudar a su amigo pero los
comunistas polacos no le dejaron.
Tuvo
que esperar a que la URSS desapareciera para conocerse que el capitán Hosenfeld
fue torturado en interminables interrogatorios y sometido durante siete años a
durísimas condiciones de cautiverio. Se enfermó, no recibió atención médica y
murió en su celda el 13 de agosto de 1952. Tenía 57 años.
Él y
varios oficiales sentían simpatía por el pueblo de la Polonia Ocupada y se
ofrecieron en secreto a ayudarlos. Hosenfeld, se hizo amigo de muchos polacos e
incluso se esforzó en aprender su lengua. Sus actos empezaron en 1939, permitió
a los prisioneros de guerra tuvieran acceso a sus familias e incluso consiguió
liberar a algunos. En varias ocasiones usaba su alto cargo para dar refugio a
personas en peligro. Les daba nombres falsos para mantenerlos ocultos, ya que
figuraban en las listas de la Gestapo.
Hay
muchos héroes nazis que sus nombres no han sido descubiertos pero algún día
saldrán a la luz para honrarlos.
Un
ejemplo de un héroe: es el coronel Claus von Stauffenberg, que el 20 de julio
de 1944 junto a varios oficiales en Operación Valquiria para asesinar a Hitler
y a Himmler y arrestar a sus principales lugartenientes. Tristemente la
operación fracasó y los implicados fueron sometidos a juicios humillantes y
ahorcados con cuerdas de piano.
FUENTES:








